Ceremonial y ritual

El uso que los seres humanos hacen de la naturaleza, está vinculado y marcado por la cultura, esto quiere decir que está relacionado con el conjunto de creencias, conocimientos, tradiciones y costumbres de cada comunidad o pueblo, que se reconocen en su cosmovisión o visión estructurada sobre el medio ambiente en el que viven y, en general, sobre el lugar que ocupan en el universo1.

Las ceremonias y rituales constituyen algunas de las expresiones culturales mediante las cuales se reconoce y expresa la cosmovisión, ya que a partir de éstas se establecen vínculos simbólicos con personas o seres divinos y con el entorno natural. De esta manera, un símbolo constituye la unidad cultural básica en la estructura de una ceremonia o de un ritual y es común que para representarlo se utilicen elementos de la naturaleza como plantas, animales y hongos2, 3, 4, 5.

La cosmovisión es recreada a través del ritual. Los rituales involucran un conjunto de prácticas y símbolos (ofrendas, danzas, cantos, gestos o actuaciones), y se llevan a cabo repetitivamente y voluntariamente por personas relacionadas culturalmente, en lugares y tiempos determinados1, 2, 3, 4.

Por otro lado, en las ceremonias se abarcan actividades que dan culto a entes divinos. Pueden ser manifestaciones sagradas de petición o agradecimiento y contemplan el desarrollo de un protocolo, normas de conducta y modos de ejecución, así como el uso de símbolos que sirven de comunión e identidad2.

Desde la época prehispánica, se tiene conocimiento sobre el uso ceremonial o ritual de los elementos naturales del entorno. Los restos de organismos psicoactivos en refugios muy antiguos de pueblos nómadas (por ejemplo, restos de hongos alucinógenos (del género Pscilocybe), sugieren que mediante su uso se establecía el contacto del ser humano con los dioses.

Uno de los organismos más utilizados con fines rituales eran los hongos denominados teonanacatl (carne de los dioses); de hecho, su uso está documentado en escritos de la época colonial, en donde describe que los hongos se mezclaban generalmente con el cacao (Theobroma sp.) que se bebía al terminar un banquete, o bien, se pulverizaban para ser fumados en combinación con tabaco (Nicotiana sp.) y con resinas olorosas como el ocoxotl o liquidámbar (Liquidambar styraciflua). Por otro lado, las aves son otro ejemplo de organismos sagrados. Para los mayas, las plumas del quetzal (Pharomachrus mocinno) eran usadas como símbolo o adorno en la mayoría de los tocados y otros atavíos que portaban los gobernantes mayas6, 7, 8.

Hongos

Cacao

Tabaco

Liquidambar

Quetzal

Actualmente, el uso de la naturaleza con fines ceremoniales y rituales persiste en los pueblos indígenas y comunidades locales de México. La concepción de lo sagrado sigue siendo fundamental para el vínculo entre humanos y seres divinos. En este sentido, destaca el uso de alimentos y la elaboración de platillos y bebidas rituales o ceremoniales. Por ejemplo, el maíz (Zea mays) es una planta sagrada en gran parte del país, su importancia no sólo es fundamental como alimento, sino también por su significado en la cosmovisión y en la forma de vida de la mayor parte de los pueblos. Para los totonacos de la Sierra Norte de Puebla, el maíz está presente en toda la comida ritual, ya sea en tamales, tortillas o atole, en fiestas, rituales u ofrendas, el maíz es el kin tiyatliway, es decir, “nuestra carne de la tierra”. Un ejemplo de bebida ceremonial lo constituye el uso del vino ceremonial balché por parte de los mayas yucatecos, quienes lo emplean en ofrendas y ceremonias colectivas de agradecimiento, petición y protección, así como en rituales de purificación.
Esta bebida es elaborada con la corteza del árbol de pitarilla o balché (Lonchocarpus longistylus), el cual es considerado como un “árbol secreto” para preparar “agua santa y venerada” 9, 10, 11.

El uso ritual y ceremonial de la naturaleza no sólo persiste en nuestro país, sino que se presenta en una gran variedad de formas. En particular, el uso de algunas especies como agentes enteógenos (del griego entheos “con dios dentro” y gen “origen”) se mantiene en los rituales de algunas culturas. Los efectos de las sustancias psicoactivas que poseen son reconocidos como la vía de conexión con las divinidades. Los hongos son un grupo importante para este tipo de ritos; por ejemplo, entre los mazatecos, chinantecos, mixes, zapotecos y mixtecos del estado de Oaxaca las especies más utilizadas son Psilocybe mexicana, P. cubensis y P. caerulescens. Sin embargo, su consumo requiere un amplio conocimiento, ya que los efectos tóxicos causados por los principios activos de éstas y otras especies pueden provocar desde estados de pánico, ansiedad y profunda depresión, hasta la muerte. La población indígena que utiliza este tipo de organismos posee una profunda sabiduría sobre ellos, por lo cual su manipulación y uso se da exclusivamente con fines ceremoniales o rituales12, 13.

Las prácticas rituales y ceremoniales también involucran el uso de organismos completos o partes de ellos, ya sea de plantas o animales. Generalmente se usan como adornos y símbolos sagrados. Tal es el caso de la flor de catarina (Laelia autumnalis), que es una orquídea utilizada por campesinos del sur del estado de Morelos para las ofrendas en las ceremonias de día de muertos. Asimismo, se llegan a utilizar como elementos simbólicos o amuletos, a animales como el camaleón (Phrynosoma orbiculare), las serpientes (Bothrops asper y Crotalus spp.), el colibrí (Hylocaris leucotis), mono araña (Ateles goeffroyi), armadillo (Dasypus novemcinctus), entre otros. De hecho, en México se ha reportado el uso de 32 especies de reptiles y 10 de anfibios con fines mágico-religiosos14, 15, 16.

Flor de catarina

Camaleón

Serpiente

Colibrí

Armadillo

Otra forma de uso ritual y ceremonial muy común, incluso en comunidades urbanas, es el sahumerio, que hace referencia al uso del humo como elemento sagrado. Por ejemplo, en las ceremonias de los campesinos del sur de Yucatán utilizan el humo de tabaco ( Nicotiana sp.) en el rito propiciatorio, en el que se hace una ofrenda señalada por ellos como “magia para la formación de nubes”, ya que los dioses de la lluvia son grandes fumadores que atraen las lluvias. Uno de los grupos de organismos más utilizados como sahumerio son las especies reconocidas con el nombre común de copal (en náhuatl, copalli “que huele”), y que pertenecen al género Bursera. Estos árboles exudan por la corteza una resina aromática que se endurece al entrar en contacto con el aire, y se quema para generar un humo blanco, el cual se emplea en ceremonias de agradecimiento de cosechas, en rituales de adivinación, como ofrenda a Dios o a algún santo, para sanear el ambiente, entre otros usos9, 17, 18.

Vemos así que el uso ceremonial y ritual de la riqueza natural en México es muy amplio, no sólo por la variedad de productos y símbolos que provienen de ellos (como ofrendas, amuletos, adornos, recipientes, vestimentas, aromatizantes, etc.), sino también por su relación con diversas expresiones tradicionales que van desde la música ritual, la pintura corporal o el uso de agentes enteógenos, hasta su uso como alimento y bebida ceremonial. Además, la práctica de ceremonias y rituales puede perseguir diferentes objetivos, por ejemplo, mágicos-religiosos, adivinatorios, para protección divina (por ejemplo, de la siembra y la cosecha), petición de lluvias, disipación del granizo, eliminación de plagas, curación de parcelas, agradecimientos divinos, prevención de enfermedades, bautizos, matrimonios, equilibrio espiritual, peticiones para la caza, la pesca, la recolección e incluso rituales curativos19.

Es importante fortalecer el conocimiento sobre la riqueza natural que constituye el eje alrededor del cual se dan las manifestaciones culturales a lo largo del territorio nacional. En la CONABIO, como parte del proyecto Sistema de Información de los Usos y Manejo de la Biodiversidad Mexicana, se está compilando y sistematizando la información publicada sobre el uso ceremonial y ritual de las especies en el país, lo cual genera el conocimiento necesario para la toma de decisiones en cuanto al uso sustentable y conservación de este patrimonio biocultural. 

Referencias
  1. Broda, J. 2001. Introducción. En: Broda, J. & Báez-Jorge, F. (Coords.). Cosmovisión, ritual e identidad de los pueblos indígenas de México. Fondo de Cultura Económica. México.
  2. Radic, M.A. 2002. La teoría pura del ceremonial. Laurea Hispalis 1: 123-138.
  3. López-Austin, A. 2001. El núcleo duro, la cosmovisión y la tradición mesoamericana. En: Broda, J. & Báez-Jorge, F. (Coords.). Cosmovisión, ritual e identidad de los pueblos indígenas de México. Fondo de Cultura Económica. México.
  4. Valle, T.A. 2010. La cosmovisión de los mayas peninsulares contemporáneos a través de sus mitos y rituales, un acercamiento para comprender su cultura. Tesis de Licenciatura. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). D. F., México. 320 pp.
  5. Tuz, C.D.L. 2009. Así es nuestro pensamiento. Cosmovisión e identidad en los rituales agrícolas de los mayas peninsulares. Tesis de Doctorado. Universidad de Salamanca. España.
  6. de la Garza, M. 1995. Aves sagradas de los mayas. Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). México.
  7. López-Austin, A. 1996. La cosmovisión mesoamericana. En: Lombardo, S. & Nalda, E. (Coords.). Temas mesoamericanos. Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). México.
  8. de la Garza, M. 2001. Uso ritual de plantas psicoactivas entre los nahuas y los mayas. En: González, T. Y. (Coord.). Animales y plantas en la cosmovisión mesoamericana. Plaza y Valdés; Instituto Nacional de Antropología e Historia & Sociedad Mexicana para el Estudio de las Religiones, A. C. México.
  9. Gabriel, M. 2007. El uso de alcohol, tabaco, cacao e incienso en las ceremonias agrarias de los mayas yucatecos contemporáneos. Estudios de Cultura Maya 29: 155-184.
  10. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. 2004. Pueblo de maíz. La cocina ancestral de México. Ritos, ceremonias y prácticas culturales de la cocina de los mexicanos. México.
  11. Lozada, L.M. 2014. El espíritu del maíz. Circulación anímica y cocina ritual entre los totonacos de la Sierra Norte de Puebla (México). Nuevo Mundo.
  12. Ruck, C.A.P., J. Bigwood, D. Staples, J. Ott, J. & R.G. Wasson. 1979. Journal of Psychedelic Drugs 11(1-2): 145-1456.
  13. Schultes, R.E. & A. Hofmann. 2000. Plantas de los dioses. Orígenes del uso de los alucinógenos. Fondo de Cultura Económica. México.
  14. Gómez, A.G., G.S.R. Reyes, S.C. Teutli & A.R. Valadez. 2007. La medicina tradicional prehispánica, vertebrados terrestres y productos medicinales de tres mercados del Valle de México. Etnobiología 5: 86-98.
  15. Beltrán-Rodríguez, L.A., B. Martínez-Rivera & M.J. Paulo. 2012. Etnoecología de Laelia autumnalis (Orquidaceae) en una comunidad campesina al sur del estado de Morelos, México: conservando un recurso y preservando saberes populares. Etnobiología (10)1: 1-17.
  16. Ávila-Najera, D.M., J.D. Mendoza, O. Villarreal, y R. Serna-Lagunes. 2018. Uso y valor cultural de la herpetofauna en México: una revisión de las últimas dos décadas (1997-2017). Acta Zoológica Mexicana (nueva serie) 34: 1-15.
  17. Purata, S.E. (Ed.) 2008. Uso y manejo de los copales aromáticos: resinas y aceites. CONABIO & RAISES. México.
  18. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2008. Copales, diversidad y cultura. CONABIO. México
  19. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2020. Sistema de Información de los Usos y Manejo de la Biodiversidad Mexicana. CONABIO. México.

Actualizado en: 17/04/2020 - 18:19hrs.