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Índice de Capital Natural


México no es la excepción en la tendencia global del deterioro de ecosistemas y de la pérdida de especies que se ha documentado durante los pasados 25 años, y que ha sido recientemente descrita a nivel mundial (Conabio 2009, 2017, Ripple et al. 1997, WWF 2018). Los resultados de la actividad humana durante las últimas décadas, se han traducido notablemente en la crisis de la biodiversidad, y en la pérdida de la condición integra de los ecosistemas.

Pero, ¿cómo resumir el estado de nuestro capital natural?

Existen distintos indicadores para evaluar el estado del ambiente a distintas escalas geográficas y con diferentes recursos de información, pero pocos utilizan a la biodiversidad como el parámetro que determina la condición de los ecosistemas.



Para un país megadiverso como México es una situación compleja el incluir el estado (composición, estructura y función) de los ecosistemas, de las especies, diversidad genética y agrobiodiversidad, entre otros componentes (Conabio 2009, 2017). Es necesario desarrollar un indicador sintético que integre el papel de la biodiversidad para mantener a largo plazo procesos ecológico-evolutivos.

Uno de los índices más sintéticos es el Índice de Capital Natural (ICN) (Czúcz et al. 2012). Este índice es una aproximación de la biodiversidad terrestre y acuática de los ecosistemas naturales y ecosistemas agrícolas. Es el producto del tamaño del ecosistema remanente (cantidad) y su calidad (Integridad ecológica). Es un indicador del estado y cambio en la biodiversidad.

ICN = cantidad del ecosistema (% área) * calidad de ecosistema (% línea de base)

La calidad o integridad ecológica puede ser calculada como el estado (pérdida y fragmentación) de los hábitats de los depredadores tope de México (Mora, 2017): jaguar, puma, lobo, ocelote y sus principales presas, venado cola blanca, venado bura, pecarí de collar, pecarí de labios blancos, tapir (Fig. 1).


Figura 1. Depredadores y presas tope en México

Estas especies de mayor tamaño tienen requerimientos espaciales amplios y su presencia indica la condición necesaria para mantener interacciones depredador-presa, como una medida directa de integridad y de la calidad de los ecosistemas. Sin embargo, la integridad ecológica se pierde a través de la transformación de los hábitats; y ésta se puede estimar utilizando los cambios en las áreas con vegetación natural de México, y documentados por los mapas de vegetación y uso de suelo de INEGI (de 1980 en adelante) (Fig. 2).

Figura 2. Pérdida de hábitat de depredadores y presas de 1980 a 2013

Utilizando el ICN resulta que México tiene 34% de Capital Natural, 33% de Capital Natural Degradado y 33% de Capital Transformado (Mora 2018). El índice puede aplicarse a distintas escalas regionales, por ejemplo, ecorregiones, estados y municipios, y es una evaluación del valor ecológico de los ecosistemas para aspirar a un desarrollo sustentable. La figura 2 representa el estado del Capital Natural a nivel estatal.

Condición del Capital Natural

Figura 2. Condición del Capital Natural en los estados. Se presenta la relación promedio entre el índice de Transformación Antropogénica y el índice de Capital Natural. Una visión más detallada revelará la heterogeneidad en cada estado de regiones con las tres condiciones de su capital (Sustentable, en riesgo y no sustentable).



De acuerdo con esta evaluación de la condición del Capital Natural en México, se puede deducir que dos tercios del país presentan altos niveles de degradación, y solo 12 estados mantienen condiciones de sustentabilidad donde aún pueden generarse bienes y servicios ecosistémicos sin poner en riesgo el Capital Natural de futuras generaciones. Nueve estados tienen su capital natural en riesgo, es decir, con una alta probabilidad de alcanzar niveles no sustentables, y once estados han prácticamente agotado su capital natural, lo que representa un vacío importante en el legado ecológico-evolutivo para mantener el capital natural de futuras generaciones.



Referencias