Dijo el viejo, canoso, de piel arrugada y curtida: -El amarillo es de cinco meses, el morado de seis y el blanco de siete.
-¿Y cuál rinde más?
-El amarillo poco, el morado un poco más y el blanco es mejor.
-¡Ah! ¿y por qué no siembra puro blanco en lugar de esa revoltura?
El viejo sonrió mostrando unos dientes cristalinos y pequeños como los granos del maíz reventador.
-Eso es lo que dijo mi hijo. Pero dígame, señor, ¿cómo van a venir las lluvias este año?
-Oigame, yo soy agrónomo, no adivino.
Ya ve. Sólo Tata Dios sabe. Pero sembrando así, si llueve poco, levanto amarillo; si llueve más levanto más, y si llueve bien, pues levanto un poco más de las tres clases."