Biodiversidad Mexicana
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Hay mieles para todos los gustos. Suaves y cremosas, sutiles o intensas, aromáticas o con un toque ácido, perfumado, salado o amargo. Esta mujer cosecha el néctar de la abeja melipona.

Un tercio de la producción nacional de miel y cerca de uno por ciento de la producción mundial, proviene del trabajo de más de 17 mil apicultores de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, que juntos manejan millón y medio de colmenas.


Muchos de estos apicultores desarrollan su trabajo en áreas del Corredor Biológico Mesoamericano en México.
La producción de miel tiene un lugar estratégico para la conservación de la biodiversidad entre las alternativas económicas que tiene la gente que habita en los corredores: la polinización que llevan a cabo las abejas es necesaria para la reproducción de muchas plantas silvestres.

El incremento en el número de productores y el mejoramiento de la producción en términos de cantidad y calidad orientan el trabajo de distintos actores al interior de los corredores, a través del apoyo a grupos de productores para fines de capacitación, fortalecimiento organizativo y
comercialización.

El consumo anual de miel por persona en México es de sólo 300 gramos, mientras que en Alemania es de un kilo y medio, a pesar de que en nuestro país se producen 57 mil toneladas anuales. México ocupa el sexto lugar en la producción mundial de miel después de China, Argentina, Estados Unidos, Canadá y Alemania. Nuestro país es el tercer exportador a nivel mundial. Esto no es fortuito. Entre las culturas precolombinas los mayas fueron los que más éxito tuvieron en el trabajo con las abejas, gracias a la domesticación de la abeja conocida como
melipona.

La miel que se produce en la Península de Yucatán proviene de la floración de 40 diferentes especies de plantas. La producción de la miel multifloral, es decir, proveniente de diferentes néctares mezclados, ofrece al comprador, sobre todo a nivel industrial, un producto con características constantes que no varía en color, sabor y aroma. Pero en los últimos años, las tendencias del mercado mundial marcan que hay que ofrecer al consumidor un producto bien clasificado, sea por su floración o por su origen.

Alrededor del 50 por ciento de la producción nacional de miel se consume en el mercado interno, pero una buena parte de los beneficios se queda en manos de los intermediarios. Un nicho de mercado es la miel orgánica certificada. Para darse una idea de su importancia, en 1996 en México se produjeron 50 toneladas, en 1999 la producción aumentó a 500 y en el año 2006 se exportaron más de 1,400 toneladas, colocando a México como el tercer país exportador de
miel orgánica en el mundo.
 
Comercialización de la miel
La necesidad de encontrar mejores alternativas de mercado para los pequeños apicultores sumado a la necesidad de proteger las áreas apícolas naturales, explica el interés del CBMM por conocer la situación del mercado y su funcionamiento. En el campo de la investigación el énfasis ha sido puesto en analizar la situación del manejo, producción y comercialización de mieles en el país e identificar mieles con potencial de diferenciación, es decir, mieles que por las características de su néctar pueden encontrar un buen lugar en el mercado internacional.

El marco de referencia en el que se desarrolló este trabajo puede ser resumido de la siguiente manera: si el apicultor es descuidado o el cliente aprecia injustamente el producto, el proceso se echa a perder. Dicho de otra forma, un néctar excelente, procesado con excelencia por las abejas, trabajado artísticamente por el apicultor para lograr un producto excelente, debe ir también a un mercado excelente que lo sepa apreciar. De otra forma todo el proceso pierde su virtud.

Melipona
En Mesoamérica diversas culturas prehispánicas producían miel criando abejas nativas, especies sin aguijón, a diferencia de las europeas, que sí lo tienen. La miel y la cera se comercializaban ampliamente dentro y fuera del mundo maya. Durante la Colonia la demanda de cera para elaborar velas, conocida como cera de Campeche, de color muy obscuro, aumentó exponencialmente.

La producción masiva de miel se desarrolló en el centro de México, después de la independencia y en Yucatán, a finales del siglo XIX. Con la entrada de la caña de azúcar la miel pasó a segundo lugar como producto endulzante. La abeja melipona por fortuna no se extinguió. Siguió conviviendo con la abeja europea.

Miel orgánica
Para producir miel orgánica se requiere que a lo largo de todo el proceso de manejo de las abejas y la miel no existan agentes contaminantes. Los apiarios deben colocarse al centro de un área en cuyo radio mínimo de tres kilómetros no existan cultivos agrícolas donde se empleen herbicidas o productos químicos para el control de plagas.
     
 
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