México es un país privilegiado desde el punto de vista de la diversidad de magueyes(también conocidos como Agaves) que posee; es su centro de origen y diversidad natural. Pero además, este género de la familia Agavaceae, rico en usos potenciales cayó en manos de los pueblos que dieron origen al principal centro agrícola de América, resultando en su diversificación explosiva bajo selección y manejo humano (Gentry, 1982).
Es esta diversidad, primero generada por la selección natural, y desde hace unos 10,000 años, por la selección humana, la que actualmente estamos disfrutando todos los pobladores de este país y del mundo.
Los satisfactores que este grupo de plantas nos ha brindado, abarca toda la gama de nuestras necesidades, desde las más básicas de alimentación y habitación, hasta los espirituales y de recreación.
Los antiguos mexicanos expresaban en sus huehuetlatolli (“la antigua palabra” conjunto de discursos para la enseñanza de niños y jóvenes), la importancia de los agaves en su vida (León-Portilla, 1991):
“Ten cuidado de las cosas de la tierra. Haz algo, corta la leña, labra la tierra, planta nopales, planta magueyes. Tendrás qué comer, qué beber, qué vestir. Con eso estarás en pie, serás verdadero, con eso andarás. Con eso se hablará de ti, se te alabará, con eso te darás a conocer.”