

Perturbaciones naturales e inducidas. El mosaico regional de hábitats se forma y se mantiene por las perturbaciones naturales características de la región. Las variaciones en la frecuencia, magnitud, y extensión de las perturbaciones producen patrones complejos en la composición, estructura de edades, y distribución de tamaños de los hábitats en estos mosaicos. Por ejemplo, los bosques boreales de Canadá, los matorrales de la costa de California y las sabanas africanas, son perturbados periódicamente por incendios. Cuando los incendios son detenidos, el mosaico de hábitats cambia de composición y estructura. Las selvas de la península de Yucatán son perturbadas cada año por el paso de los huracanes y las inundaciones.
Actualmente, las perturbaciones inducidas por las actividades humanas (agricultura, ganadería, construcción de presas, etc.) dominan el paisaje y cambian procesos ecológicos a nivel de paisaje. Uno de los principales resultados es la fragmentación de los hábitats que afecta el proceso natural de movimiento de los individuos, es decir, la dispersión. Los nuevos hábitats representan barreras para algunas especies y corredores para otras, afectando procesos del paisaje como la complementariedad, la suplementación, los efectos de vecindad y las relaciones de hábitat donador y receptor.
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