
La capacidad de regeneración está altamente desarrollada en las esponjas; fragmentos rotos son capaces de juntarse de nuevo, convirtiéndose pronto
en individuos funcionales.
Las esponjas contribuyen al reciclaje de la materia orgánica en los ecosistemas
que habitan, al capturar el alimento que contiene el agua que recorre su cuerpo. Además, muchas esponjas hospedan a otros tipos de organismos (llamados simbiontes) como algas y bacterias. En la mayoría de los arrecifes de coral las esponjas gigantes y sus simbiontes tienen un papel fundamental en la producción
de oxígeno.
Se ha descubierto que algunas esponjas secretan compuestos con una posible utilidad farmacológica, como antibióticos, antiinflamatorios y antitumorales.
Hasta la fecha se han descrito cerca de 9,000 especies en el mundo, de las cuales, la mayor parte habita
en aguas marinas y solo 150 viven en agua dulce (Bergquist, 2001). Actualmente se incluye un catálogo (CAT) que contiene información de las tres clases, 19 órdenes, 58 familias, 122 géneros y 268 nombres de especies válidas y 153 sinónimos de especies.
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