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Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad

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Inicio - Ecosistemas - Selvas secas




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Nombres: Dado que ocupa alrededor del 30% del país con una amplia distribución, existen una gran cantidad de matorrales con diversa composición y estructura. Entre los nombres que se han utilizado están: matorral xerófilo (seco), cardonales, tetecheras, izotales, nopaleras, matorral espinoso, matorral inerme (sin espinas) parvifolio (hojas pequeñas), magueyales, lechuguillales, guapillales y chaparrales. INEGI (2005a) los divide en los siguientes por orden de extensión:

Tipo de matorral Extensión en km2 Porcentaje de la superficie del país

Matorral desértico micrófilo (de hojas diminutas)

195,962

9.98

Matorral desértico rosetófilo (de hojas en forma de roseta)

102,146

5.20

Matorral sarcocaule (de tallos gruesos)

52,154

2.65

Vegetación halófila (de suelos con sales)

27,828

1.42

Matorral espinoso tamaulipeco

25,569

1.30

Mezquital (dominado por mezquites)

25,164

1.28

Matorral submontano 

23,895

1.22

Matorral sarco-crasicaule  (de tallos carnosos)

23,005

1.17

Vegetación de desiertos arenosos de desiertos arenosos

21,656

1.10

Matorral crasicaule (de tallos carnosos)

12,054

0.61

Matorral subtropical 

10,123

0.52

Matorral sarco-crasicaule de neblina

5,657

0.29

Matorral rosetófilo costero

4,509

0.23

Vegetación gipsófila (de suelos con yeso)

460

0.02

INEGI. 2005a. Conjunto de datos vectoriales de la carta de uso del suelo y vegetación: escala 1:250 000. Serie III (continuo nacional). Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, Aguascalientes.

Descripción: Comunidades vegetales dominadas por arbustos de altura inferior a 4 m. Son propias de climas secos con lluvias escasas y zonas frágiles que favorecen la desertificación. En realidad son el grupo más diverso de comunidades vegetales. La composición de especies cambia con la región. Existen variantes de matorrales dependiendo del grupo de especies más abundante. En algunos predominan plantas suculentas y con hojas gruesas, en otros las plantas tienen hojas muy pequeñas o las pierden, o tienen espinas, lo cual les da aspecto diferente, por ejemplo, los matorrales de Tamaulipas tienen aspecto diferente a los de Coahuila y a su vez a los de Baja California y así sucesivamente.

Distribución: Cubren el 29.7% del país (576, 747 km²), desde el nivel del mar hasta 3,000 msnm pero generalmente por debajo de esta altitud. Habitan principalmente en el norte del país, desde Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Durango, Zacatecas, y en parte en los estados de San Luis Potosí, Durango y Guanajuato. Hacia el Norte también en Chihuahua, Sonora y Baja California. Parte de los estados de Puebla y Oaxaca en el Valle de Tehuacán Cuicatlán también albergan matorrales.

Clima: Habitan climas áridos y semiáridos que pueden variar desde muy caluroso en las planicies costeras hasta relativamente fresco en las partes altas. En zonas con precipitación inferior a 700 mm y con 7 a 12 meses secos por año, en amplias extensiones su precipitación es de 300 a 400 mm. La temperatura promedio  de 12 a 26° C.

Flora y fauna: En los matorrales hay una gran variedad de especies, por lo regular hay dos o tres que dominan y en algunos casos un grupo. Abundan familias y géneros muy adaptados a la sequía, como leguminosas, cactos, agaves, euforbiáceas, pastos, entre muchas otras. Entre los arbolillos pequeños con tallos gruesos están: izotes (Yucca periculosa, Y. filifera y otras) y palo verde (Parkinsonia microphylla), pata de elefante (Beaucarnea gracilis), torote (Bursera microphylla) y tenaza (Havardia pallens). En Baja California habitan también el cirio (Fouquieria columnaris), copalquín (Pachycormus discolor), palo fierro (Olneya tesota) y otras. Hay arbustos espinosos como el amargoso (Castela tortuosa), granjero (Celtis pallida), huizache (Acacia farnesiana), limoncillo (Zanthoxylum fagara), mezquite (Prosopis juliflora, P. laevigata), ocotillo (Fouquieria splendens), tullidora (Karwinskia humboldtiana), zarza (Mimosa leucaenoides) entre otros. En la variante Tamaulipeca también cruceto (Randia aculeatay gavia (Acacia amentacea) entre otras. Otros arbustos con hojas muy pequeñas son el acebuche (Forestiera angustifolia), afinador (Mortonia greggii), anacahuita (Cordia boissieri), candelilla (Euphorbia antisyphilitica), candelilla o gallito (Euphorbia lomelii), cenizo (Encelia farinosa, Leucophyllum ambiguum), corva de gallina (Neopringlea integrifolia), gobernadora (Larrea tridentata), hierba del burro (Ambrosia dumosa), huajillo (Acacia berlandieri), ocotillo u olivo (Gochnatia hypoleuca) entre muchos otros.

En la variante de matorrales suculentos predominan los cactos grandes de tallo aplanado como las nopaleras y de tallo cilíndrico como las cacto aterciopelado (Bergerocatus emoryi), cacto viejito (Cephalocereus senilis), cardones (Pachycereus pringlei), chollas (Cylindropuntia cholla), pitaya agria (Stenocereus gummosus), pitaya dulce (Stenocereus thurberi), sahuaro (Carnegia gigantea), senita (Lophocereus schottii), tetechos (Neobuxbaumia tetetzo) y algunos pequeños como el cacto chaute (Ariocarpus fissuratus) y el cacto estrella (Astrophytum asterias) entre muchas otras.

En algunas regiones existen plantas adaptadas a suelos muy salinos o yesosos como alfombrilla (Abronia maritima), chamiso (Atriplex canescens), hierba reuma (Frankenia gypsophila y F. salina), lomboy (Jatropha cinerea), romerito (Suaeda spp.), verdolaga (Sesuvium spp.), vidrillo (Batis maritima), zacate (Eragrostis obtusiflora) entre otras.

Aunque no lo parezca, en los matorrales habitan gran cantidad de mamíferos, algunos de los más vistosos son berrendo (Antilocapra americana), borrego cimarrón (Ovis canadensis), coyote (Canis latrans), gato montés (Lynx rufus), liebre cola negra (Lepus californicus), mapache (Procyon lotor), pecarí de collar (Pecari tajacu), puma (Puma concolor), tejón (Taxidea taxus), tigrillo (Leopardus wiedii), venado bura (Odocoileus hemionus), zorrita norteña (Vulpes macrotis) y varios murciélagos.

Aves sobresalientes que viven en matorrales guacamaya (Ara militaris), búho cornudo (Bubo virginianus), aguililla cola roja (Buteo jamaicensis), el halcón mexicano (Falco mexicanus), el gavilán palomero (Accipiter cooperi), el caracara quebrantahuesos (Caracara cheriway), la lechuza llanera (Athene cunicularia) y el águila real (Aquila chrysaetos) además el pájaro carpintero (Melanerpes uropygialis), el correcaminos (Geococcyx velox) y otras aves. Entre los reptiles que habitan en matorrales están: coralillo (Micrurus pachecogili), culebra (Thamnophis cyrtopsis), lagartijas (Aspidoscelis parvisocia, Xenosaurus rectocollaris), lagartija de las dunas (Uma paraphygas)tortuga del Bolsón (Gopherus flavomarginatus), víboras o serpientes de cascabel (Crotalus atrox, C. lepidus, C. molossus y C. scutelatus) varios en peligro de extinción.

Servicios ambientales: Entre los servicios ambientales que prestan los matorrales están los de regulación de nutrientes, polinización, control biológico, hábitat, refugio y criadero de especies endémicas, producción de alimentos, combustibles, textiles, medicina y plantas ornamentales. Así mismo proporcionan soporte para actividades culturales, científicas y educativas y tienen valor estético.

Impactos y amenazas: El pastoreo descontrolado es una de las principales causas de deterioro junto con los desmontes para agricultura y ganadería. Esto ocasiona pérdida de la vegetación a causa de la compactación y erosión del suelo. La extracción de especies maderables y explotación descontrolada de plantas como materia prima industrial, por ejemplo para la elaboración de cera, destruye la planta en su totalidad.  Existió cacería excesiva y descontrolada especialmente del berrendo y el borrego cimarrón que diezmaron las poblaciones. Adicionalmente la construcción de presas en el río Nazas en el siglo XIX, trajo consigo la desecación de grandes extensiones como las laguas de Mayrán y Tlahualilo.

Legislación: Es el hábitat de especies de flora y fauna que se encuentran en categorías de riesgo (NOM-059-SEMARNAT-2010).

 


  • Estado de conservación: Cerca de 60 millones de hectáreas en el país tienen condiciones naturales de clima y altitud que podrían albergar matorrales, sin embargo, de ellas solamente 44.9 millones de hectáreas tenían matorrales en 1970. Paulatinamente se han sustituidos por terrenos agrícolas o pecuarios. En 2002 la superficie ocupada por matorrales se redujo a 44.2 millones de hectáreas por la conversión de poco más de 607,000 hectáreas a terrenos agrícolas o pecuarios y la degradación de alrededor de 202,000 hectáreas a matorrales secundarios.
  • Áreas naturales protegidas que incluyen Matorrales
Reserva de la Biósfera Mapimí, confluencia entre Durango, Chihuahua y Coahuila.
   
Reserva de la Biosfera Desierto del Vizcaíno, Baja California Sur
   
Reserva de la Biósfera Sierra Gorda, Qro.
   
Reserva de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, Sonora
   
Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuscatlán, Puebla y Oaxaca
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Reserva de la Biósfera Sierra la Laguna, Baja California Sur

Áreas de Protección de Flora y Fauna Cañón de Santa Elena, Chihuahua

Áreas de Protección de Flora y Fauna Valle de los Cirio, Baja California

Áreas de Protección de Flora y Fauna Cuatro Ciénegas, Coahuila



  • Referencias
Balvanera, P., H. Cotler et al. 2009. Estado y tendencias de los servicios ecosistémicos, en Capital natural de México, vol. II: Estado de conservación y tendencias de cambio. CONABIO, México, pp. 185-245.
Canseco, L. y Gutiérrez, M. 2010. Anfibios y Reptiles del Valle de Tehuacán-Cuicatlán, 1ra. Edición, Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.
Challenger, A., y J. Soberón. 2008. Los ecosistemas terrestres, en Capital natural de México, vol. I; Conocimiento actual de la biodiversidad, Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, México, pp. 87-108.
Challenger, A., R. Dirzo et al. 2009. Factores de cambio y estado de la biodiversidad, en Capital natural de México, vol. II: Estado de conservación y tendencias de cambio. CONABIO, México, pp. 37-73
CONABIO. 2008. Dicotiledóneas, en S. Ocegueda y J. Llorente-Bousquets (coords.), Catálogo taxonómico de especies de México, en Capital natural de México, vol. I: Conocimiento actual de la biodiversidad. CONABIO. México, CD1.

Espejo, A. y A.R. López-Ferrari, 2008. Monocotiledóneas, en S. Ocegueda y J. Llorente-Bousquets (coords.), Catálogo taxonómico de especies de México, en Capital natural de México, vol. I: Conocimiento actual de la biodiversidad. CONABIO. México, cd1.

Flores-Villela, O., y L. Canseco-Márquez 2008. Reptiles, en S. Ocegueda y J. Llorente-Bousquets (coords.), Catálogo taxonómico de especies de México, en Capital natural de México, vol. I: Conocimiento actual de la biodiversidad. CONABIO. México, CD1.

González Medrano, F., Las comunidades vegetales de México. Instituto Nacional de Ecología. México D.F.

Manzano Camarillo, M. G. 2006.  Programa de restauración  ecológica integral en la Zona II de la Cuenca de Burgos. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Centro de Calidad Ambiental Informe final SNIB-CONABIO proyecto No. CJ070. México D. F.

Navarro, A. y A. Gordillo, 2008. Aves, en S. Ocegueda y J. Llorente-Bousquets (coords.), Catálogo taxonómico de especies de México, en Capital natural de México, vol. I: Conocimiento actual de la biodiversidad. CONABIO. México, CD1.

Pérez, J, Alanís J, Aguirre, E, Pando, O y González, M. Análisis sobre el efecto del uso del suelo en la diversidad estructural del matorral espinoso tamaulipeco maderas y bosques. 2009. Vol. 15. Instituto de ecología A.C.

Ramírez P.J., J. Arroyo y N. González. 2008. Mamíferos, en S. Ocegueda y J. Llorente-Bousquets (coords.), Catálogo taxonómico de especies de México, en Capital natural de México, vol. I: Conocimiento actual de la biodiversidad. CONABIO. México, CD1.

Rzedowski, J. 2006. Vegetación de México. 1ra. Edición digital, Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, México, pp. 247-273.

Sánchez Colón, S., A. Flores Martínez, I.A. Cruz-Leyva y A. Velázquez. 2009. Estado y transformación de los ecosistemas terrestres por causas humanas, en Capital natural de México, vol. II: Estado de conservación y tendencias de cambio. CONABIO, México, pp. 75-129.



  • Publicaciones
Anfibios y Reptiles del Valle de Tehuacán-Cuicatlán

Brailovsky, D. 2012. Diversidad y conservación de Cactaceae en el Desierto Chihuahuense: Región de Mazapil, Zacatecas y áreas adyacentes. Editorial Académica Española

Granados-Sánchez, D., A. Sànchez - Gonzàlez, V. Granados, R. Linnx y A. Borja de la Rosa. 2011. Ecología de la vegetación del desierto chihuahuense. Revista Chapingo, Serie Ciencias Forestales y del Ambiente 27:111-130

Guía ecoturístico. Las plantas del Valle de Tehuacán-Cuscatlán

 



 
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